Hábitos de éxito en las PYMES

Hay mucho que podemos aprender de las personas; siempre nos aleccionan de una forma directa o indirecta. Es un acto que funciona muy bien, en la mayoría de los casos, si este conocimiento se aplica correctamente.
Por ello, es muy importante poner atención a la información que se recibe y se percibe.
En la actualidad, hay mucho que aprender, pues la situación a la que nos enfrentamos hoy en día no es nada sencilla.
Las PYMES son un gran ejemplo de lo que debemos tomar en consideración para crecer y esto se debe a que muchas de ellas han desarrollado estrategias que les han permitido convertirse en casos de éxito.
Queremos ayudarte a que encuentres caminos más efectivos para lograr tus objetivos; pese a que el mundo avanza con pasos entorpecidos, es importante mantener la frente en alto y buscar opciones para superar cualquier obstáculo.

Con el objetivo de promover y motivar a otros negocios en crecimiento, en SHQ te invitamos a que leas con atención y tomes en cuenta algunas de estas sugerencias y hábitos de éxito que las PYMES han aplicado para escalar y posicionarse correctamente.
Esperamos que te sean de mucha utilidad, como lo han sido para miles de empresas allá afuera.

Para empezar, y con el propósito de lograr un mayor entendimiento de estos conceptos, seccionaremos estos hábitos en dos vertientes, los hábitos empresariales y los morales. En los empresariales, nos referimos a las acciones que aplican para fortalecer al negocio en sí, mientras que, en los morales, hablaremos de aquellos que involucran a las y los empleados, así como sus emociones y motivaciones.

HÁBITOS EMPRESARIALES

Haz lo que te gusta. Puede sonar romántico, pero una de las piezas claves del éxito, recae en el apego que tengas al negocio que tienes. Tu visión será más objetiva al momento de tomar decisiones y obtendrás mejores resultados.
Diferenciarse. Evitar copiar ideas de otras empresas es una de las reglas básicas; mejorar los servicios que ya se proporcionan resulta ser una opción más viable. Con esto, nos referimos a buscar cuáles serían las áreas de oportunidad en tus productos y mejorarlos; realizar un estudio de mercado o analizar a la competencia es una gran forma de desarrollar con mayor asertividad la diferenciación de tu empresa.
Actitud visionaria. La realidad es que, si no se visualiza que la compañía perdure a largo plazo, es menos probable que subsistan. Lograr y mejorar nuestros objetivos requiere de metas constantes, de nuevos desafíos y nuevas formas de crecer. Mantener la vista al frente y con una visión objetiva de los hechos ayudarán a crear metas más reales que, a su vez, inspirarán a querer llegar más alto.
Formalizar el negocio. Un paso muy importante es formalizar los movimientos que se realizan; una empresa que tiene todo reglamentado es más probable que consiga el éxito y un mayor acceso a clientes debido a su estabilidad y, en caso de ser necesario, poder facturar. Asegúrate de no omitir este paso, no tengas miedo a lo que pueda significar pues, al final, te brindará más beneficios que problemas.
Establecer y seguir reglas. Para evitar conflictos entre tu personal, es muy importante que, desde el inicio, se establezcan reglas que fortalezcan y promuevan una conducta adecuada para la sana convivencia entre todas y todos, además de que estipulen las labores y los límites. Distribuye un manual del empleado para formalizar este punto.
Motivar. Reconocer el trabajo de las y los empleados debe de ser una de los hábitos más importantes en cualquier empresa. Esta acción puede ser monetaria o con premios de distintos tipos, uno complementando al otro, de ser posible. Esto no sólo inspira a laborar con mayor motivación, sino que fomenta la lealtad y la unión. Recuerda otorgarle a tus empleados lo mismo que ellos le otorgan a tu negocio.
Excelente servicio al cliente. Cuando el servicio y la atención es buena, se nota. Esto ayuda a forjar lazos de empatía y afecto por parte del cliente hacia el negocio y lo incita a volver a solicitarlo.
Cuidar las finanzas. Al ser empresas que apenas van comenzando, la liquidez, en comparación con otras empresas, es menor. Con esto, se dificulta la visualización de los ingresos a futuro; por ello, te recomendamos establecer un sistema en el que puedas llevar un control de los gastos que realizas, así como los ingresos por venta. Establece un día de la semana para hacerlo y genera una planeación aproximada, de esta manera, será más sencillo detectar gastos innecesarios o fallos en las cuentas.
Relaciones con los proveedores. Tener un proveedor al que estamos acostumbrados es bueno, sin embargo, a largo plazo, puede resultar contraproducente. Abre tu panorama a otros proveedores, compara precios y negocia constantemente. Quedarse con un único proveedor es arriesgado pues puede ocurrir que lo perdamos y, entonces, nos enfrentaríamos a un grave problema.
Constante renovación. Estamos frente a una época de cambios constantes y, por eso, es importante seguir ese ritmo y volvernos más flexibles con las posibilidades que puedan surgir. Para que tu PYME no sufra las consecuencias de estos cambios, te recomendamos mantenerte informado en temas de industria o economía.
Investigar a los clientes. Evita correr con la suerte de toparte con clientes que quieran pagar poco o que, al final, terminen sin pagarte. Investiga sus historiales de pago, así como su reputación en el mercado. De esta manera, proteges tu trabajo y a tu empresa en general. Incluso, si te es posible, pídele referencias para tener un apoyo aún mayor. Además, asegúrate de incluir un contrato dentro del trato para evitar que corras aún más riesgos.
Modernización tecnológica. Recuerda, los aditamentos tecnológicos no son un gasto innecesario, son una inversión que, a mediano y largo plazo, te ayudarán a ver resultados efectivos para el crecimiento de tu empresa. No le temas al progreso; hoy en día, puede ser tu mejor aliado.

HÁBITOS MORALES
Responsabilidad. Implica responsabilidad y cumplimiento en citas de negocios, contratos, deberes empresariales, entre otros. Significa ser proactivo, que se tome la iniciativa en relación con los clientes, con las oportunidades que hay en el mercado y la creación de propias condiciones de desarrollo.
Liderazgo personal. Tener visión, un paradigma realista de los objetivos a los que se quiere llegar y, lo más importante, no usar estos elementos como individuo, sino como parte de un equipo que incluye a sus empleados, clientes y proveedores.
Administración personal. Tomar decisiones, considerando pros y contras, y llevarlas a cabo. No permitir que las ideas queden en palabras.
Beneficio mutuo. Como empresas es importante obtener ganancias, pero también es importante que nuestros colaboradores, véase clientes o proveedores, también obtengan un beneficio. Si existe un ganar-ganar, ya se está del otro lado.
Comunicación efectiva. Poner en práctica la empatía, analizar y comprender las problemáticas que se puedan presentar y fortalecer los canales de comunicación, integración y compromiso para obtener un beneficio mutuo.
Interdependencia. Trabajar en conjunto no es signo de debilidad, al contrario, es una forma de fortalecer lazos y reforzar el trabajo. Apoyarse en otros para obtener resultados es algo con lo que siempre se debe contar.
Mejora continua. Caminar constantemente de la mano con los cambios que se puedan presentar, resolver las problemáticas que puedan surgir, renovarse y adaptarse. Apóyate en tus bases, pero no te limites a ellas. Siempre hay algo nuevo que descubrir y que nos ayude a mejorar.

Esperamos que esto te oriente en la mejora de tu empresa. No olvides que todo gran salto requiere de algunos pequeños pasos.

Si posees más interrogantes sobre el tema, no dudes en consultarnos a través de whatsapp o en nuestra página web: shq.com.mx

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